Ahora hace ya unos cuantos años, pero contando 11 tuve la curiosidad de llamar a los otros Medialdea que aparecían en la guía telefónica para preguntarles de dónde era su familia. De Córdoba. Me quedé un poco confuso, porque yo sólo tenía conocimiento de mi familia relacionado con Galicia, pero fue una experiencia gratificante abrir los límites. Contando 16 me decidí. Nadie me daba razón del origen de mi familia. Empleé mis vacaciones en buscar, ayuntamiento por ayuntamiento, siguiendo la línea conocida. Y como suele ocurrir en estos casos, me sentí cada vez más perdido. Desde Pontevedra (parte de la rama se perdía allende los mares en Argentina) hasta Segovia (parte de la rama insistía en perderse lejos, esta vez en los Estados Unidos), y al llegar al sur se ramificaba como cien racimos de uvas por toda Andalucía.
Pero al fin, y muy casualmente, encontré explicación a todo. A partir de un acuerdo de defensa mutua entre el Conde de Gondomar y la familia Medialdea, regresé a la antigua casa del Conde hoy convertida en el Parador de Baiona, en Baiona. Entre Vigo y Portugal, hace no mucho una localidad veraniega de moda. Después no me costó demasiado encontrar, a tan sólo un par de kilometros, el valle de elesar, y en él a Medialdea. Entonces, porque ahora ha crecido al albur de la presión inmobiliaria y de lo encantador del entorno, una pequeña aldea presidiendo la bahía de Baiona, con unas vistas impresionantes (recomiendo las vistas desde la iglesia), y con una plaza central muy acogedora, en la que con el tiempo montaron un bar de tapas excelente (porque cuando llegué no había ni donde tomar un café). Y para el que sea paciente la mejor recompensa, el antiguo pazo (tan sólo quedan algunas piedras que delimitan lo que fue), se puede descubrir entre malezas en lo más alto del valle, no muy lejos de dónde levantaron el nuevo colegio, en tierras que han quedado salvaguardadas como paraje natural protegido. Y desde el pueblo, se puede hacer una excursión a pie que resulta muy gratificante, por lo íntimo y agradable del entorno.
Medialdea existe, apenas a una hora en coche de la casa de mis abuelos. Pero desconocida y escondida. Porque la familia dejó el lugar para marcharse a la reconquista, con su escudo de armas "castillo plata con ventanas gualdas sobre roca natural", en tiempos de los Reyes Católicos. Así, la mayor parte de sus miembros quedaron y se distribuyeron por las tierras ganadas, en el sur.
Con el tiempo parece que no tiene importancia, y sin embargo me sentí contento de haber resuelto una incognita, de haber satisfecho mi curiosidad. Así que lo dejo aquí al alcance de otros que tal vez quieran saber.
jueves, 21 de mayo de 2009
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